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Un ayuntamiento solicita fondos públicos para que los jóvenes vayan gratis a la playa

mayo 2, 2013

Según publica el diario “El Día”, el pleno del Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane –gobernado por PP y PSOE-, ha acordado solicitar al Cabildo de La Palma que subvencione el coste del billete de guagua a sus jóvenes vecinos durante el verano en los trayectos que van a la costa, con el objeto de que los jóvenes que carecen de recursos económicos puedan desplazarse a la playa gratis en el transporte público durante los meses de verano.

Se ve que para los ediles municipales ir a la playa es un derecho fundamental del que no puede privarse la juventud del municipio. Como es un derecho vital, hay que repercutir en la sociedad el coste del transporte en aquellos casos que bien a instancia de interesado o de oficio, el Ayuntamiento considere que no tienen recursos económicos para pagarse el viaje. Al parecer el Ayuntamiento ya ha elaborado un listado. En cualquier momento y especialmente en el que estamos, considerar y formular la petición de que hay que pagar con fondos públicos el viaje de ida y vuelta a la playa de jóvenes, es permanecer en el pedestal político sin enterarse de lo que les rodea, viviendo de espaldas a la realidad, sin darse cuenta de que hay población que vive sin tener cubiertas sus verdaderas necesidades vitales. En una región donde el gobierno autonómico ha improvisado la medida de abrir al menos un colegio con comedor en cada municipio con el fin de garantizar un almuerzo a parte de nuestra población infantil, a la concejal de juventud se le ocurre semejante idea imbécil, sin que nadie con poder sobre ella impida la tropelía. Cuando se habla de generaciones pérdidas, se sigue fomentando la filosofía de tengo derecho a todo y si no puedo que me lo de el “gobierno”. Nuestra casta política es amante de la dación, no se sienten bien si no conceden, aunque no se dan cuenta de que están quitando por un lado lo que dan por otro o que dan lo que no tienen, pero que más da. En este caso la maniobra política no puede ser más barriobajera, ya que se pide a otra Administración (el Cabildo insular) que sea la encargada de poner el dinero. Que sean otros, en su caso, quienes digan que no a la noble petición municipal, auténtica garante del interés juvenil. Por supuesto, ante medidas tan benefactoras nadie en la oposición va a oponerse frontalmente, cómo vamos a decir que nuestros pobres jóvenes van a quedarse en casa viendo la playa por la tele. Como en el sistema educativo, hay que impedir los traumas que pueden provocar las desigualdades entre los que van a la playa y los que no, a los efectos de evitar irreparables taras mentales. Se ha instaurado la cultura del tengo derecho a todo y ningún deber. Creernos sujetos de cada vez más derechos ha sido una de las claves del Estado social que empieza a tambalearse, lo que a no tan largo plazo viene a provocar el efecto contrario, esto es, cada vez más gentes con más necesidades al aumentar la prestación de servicios por las distintas Administraciones Públicas cuando precisamente el menor intervencionismo y en consecuencia la presión recaudatoria sobre la sociedad civil permitiría a ésta tener menor dependencia pública, aún a costa del disgusto de nuestros arcaicos gobernantes que ven en la asistencia y beneficencia a los ciudadanos su mayor logro y razón de ser.

La cultura del esfuerzo parece que algunos no la han conocido. No hace tantos años, cuando no se podía no se hacía, nadie iba corriendo al Ayuntamiento a que te pagara el ocio. Es más enriquecedor para la juventud que la pasta que se pudiera presupuestar –confío en que no se apruebe esta barbaridad- se destinara a un ocio más productivo. No alcanzo el beneficio social de la medida. Si no tienen para pagarse el viaje, supongo que tampoco para consumir en los chiringuitos de la playa, es decir, no van a impulsar la industria de servicios. Los supongo suficientemente cuerdos como para no amotinarse con rehenes en los probadores del 99 con un slip o traje de baño que no van a poder ensalitrar, ni obligar a un taxista a punta de navaja a que los baje a La Bombilla.

Y qué le pagamos al joven que se va a pasar parte del verano a la sombra preparando exámenes, sin broncearse, quemándose las pestañas y con el culo en forma de silla, sin chapuzones, y vitamina c de un bote de zumo en lugar de la del astro rey. La salida que ofrecemos a los que se esfuerzan es ser sujetos pasivos del sistema impositivo para pagar el bus a la playa de los demás. Mi solidaridad con ellos.

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